Si algo describe la naturaleza del “Modelo Español” es el enfoque integrado que se le da al proceso de donación. Nada puede quedar en manos de la improvisación. Absolutamente todos los pasos que conducen a la donación de órganos deben estar perfectamente establecidos y protocolizados, de manera que cualquier fallo sea susceptible de ser detectado y solventado. La obtención de órganos es siempre una cadena de acontecimientos, bajo el riesgo de que se acabe rompiendo por el eslabón mas débil. Por eso con los programas de calidad se identifican pormenorizadamente cada uno de los pasos, se miden los porcentajes de cumplimiento, se identifican una serie de índices y puntos de referencia de utilidad en el control del proceso, se detectan errores y se hacen las correspondientes propuestas de mejora.
¿Qué funciones desempeñan exactamente los coordinadores? Dentro de que cada coyuntura obliga a soluciones propias, éstos son básicamente los pasos del proceso de la donación en los que de manera más o menos directa tiene que intervenir el coordinador:
Detección de donantes
Es su misión principal. Cualquier otra, siendo importante, debe ser considerada accesoria y nunca servir para justificar un descenso en la consecución de donantes. Fallecen en situación de muerte cerebral un 12-14% de los enfermos muertos en Unidades de Vigilancia Intensiva o bien un 2% de los que lo hacen en un gran hospital. El hallazgo de porcentajes significativamente inferiores debe hacer pensar siempre en un problema de falta de detección.
Mantenimiento
El fin último del proceso es trasplantar órganos en las mejores condiciones posibles. Evitar cualquier incidencia que pueda deteriorarlos es fundamental. Cuanto más delicado es el órgano, mayor el peligro. Pulmón y corazón son los que más fácilmente pueden perderse. Su pérdida puede equivaler, simplemente, al fallecimiento de dos personas en lista de espera.
Diagnóstico de muerte
La labor del coordinador es solicitar la colaboración y facilitar la tarea de los tres médicos distintos a los del equipo de trasplante que deben realizar el diagnóstico de la muerte del paciente.
Autorización familiar
La autorización de los familiares para la donación no figura explícitamente en nuestras leyes. Sin embargo, la actitud social y la de bastantes jueces en los primeros años del trasplante, la convirtieron en práctica imprescindible. La pregunta a hacer de acuerdo con la Ley española sería si a la familia le consta la voluntad del fallecido respecto a la donación de órganos.
Hablamos de un tema crucial porque todavía en España en el 2004 hubo un 17,8% de familias que no dieron su consentimiento a la donación. Ciertamente, el modo de plantear las cosas influye. Existen diferencias muy marcadas de resultados entre equipos de coordinación bien entrenados y aquellos que no lo están. Estos últimos pueden incluso superar el 50% de familias que no dan su consentimiento.
En este punto, el buen hacer del coordinador es simplemente vital.
La forma de plantear la donación marca la diferencia entre que se consigan los órganos o bien se pierdan. Desgraciadamente, el balance final se mide en vidas humanas que podrían haberse salvado.
Preparación de toda la logística intrahospitalaria
Más de 100 personas entre profesionales sanitarios de distintos hospitales, aeropuertos, ambulancias, policía etc., pueden estar implicados en la extracción de varios órganos donados por una persona. Desde la Organización Nacional de Trasplantes se asignan los distintos órganos a equipos trasplantadores, situados a veces a muchos kilómetros de distancia del lugar donde se produce la donación. Es necesario entonces prolongar el proceso hasta que todos los equipos coinciden en el hospital y efectúan la extracción y preservación de los órganos. Esto implica la puesta en marcha de una compleja logística hospitalaria. El coordinador es la pieza clave. En sus decisiones está que todo se lleve a cabo de manera adecuada.
Atención a los familiares
Obtenidos y preservados los órganos del donante, quizás puede pensarse que se da por terminada la labor del coordinador. Ha concluido la tarea más técnica. Queda ahora la más importante, por ser la más humana.
El coordinador debe estar a disposición de los familiares para atender todos sus requerimientos. Especialmente importante es además cuidar al máximo que se produzca una restitución lo más perfecta posible del aspecto externo del donante, de manera que a simple vista resulte imposible constatar que se ha producido la extracción. Cuidar hasta los más pequeños detalles en semejantes momentos es, además de un deber de gratitud obligado, la mejor forma de demostrar con hechos lo absurdos de ciertos tabúes que al final sólo van en contra de la posibilidad prolongar algunas vidas humanas más.
Motivación de los profesionales sanitarios
El trasplante es probablemente el mejor ejemplo de trabajo en equipo en el que cada día interviene un porcentaje mayor de profesionales del hospital.
De ahí nace la importancia de conseguir la colaboración de cuantos más compañeros mejor, dado que un simple comentario irresponsable a la familia puede dar al traste con todos los esfuerzos y tener repercusiones obviamente imaginables para los pacientes que podían dejar de estarlo y seguirán en lista de espera.
Programa de garantía de calidad
Definir la capacidad teórica de donación de órganos según el tipo de hospital, detectar posibles fallos durante el proceso de donación analizando las causas de pérdidas potenciales de donantes y describir los factores hospitalarios que tienen impacto sobre el proceso de donación.
Estos son los tres ejes del ejercicio de autoexigencia que se impone la ONT , en su compromiso de una actuación guiada además de por la transparencia, por la filosofía de buscar el siguiente paso hacia el perfeccionamiento de todo lo referente a la donación.
Gracias a este tipo de controles sabemos actualmente que entre el 12 y el 15% de las personas fallecidas en las Unidades de Vigilancia Intensiva pueden ser potenciales donantes y que la mitad de ellos llegar a ser donantes de forma real. El programa de calidad permite además comparaciones entre hospitales, derivándose de ello numerosas propuestas de mejora. Por ejemplo, si en un hospital con servicio de neurocirugía sólo se detecta un porcentaje del 5% de muertes encefálicas durante un periodo de tiempo determinado, podemos afirmar que algo está ocurriendo, probablemente un problema de detección que se debe investigar e intentar corregir.
Formación
Es una de las bases sobre las que se asienta el éxito del modelo español. La formación afecta no sólo a los nuevos coordinadores. Un buen número de médicos y personal de enfermería han llegado a constituir una verdadera cantera que asegura la viabilidad y el buen funcionamiento del sistema para el futuro.
Mantenimiento y actualización de las listas de espera
En los grandes hospitales trasplantadores, el equipo de coordinación suele colaborar en el mantenimiento y la actualización de las listas de espera, así como su comunicación a la ONT. Pero nunca se debe caer en el error de que estas actividades acaben ocupando la jornada y sirvan de justificación para un hospital donde por la causa que fuere no se generan donantes. El objetivo fundamental de los coordinadores es siempre favorecer la donación.
Promoción de la idea de la donación
La multiplicidad de los aspectos relacionados con el trasplante, hacen que sea difícilmente abarcable por un solo tipo de especialista de una forma detallada. Añádase la conveniencia de centrar en la idea de la donación, el mensaje que debe llegar al ciudadano acerca de los trasplantes. Estas dos circunstancias hacen del coordinador la figura ideal para difundir los oportunos mensajes a la población general y/o medios de comunicación.
Gestión de recursos
La donación es un acto que envuelve numerosos aspectos: legales, técnicos, éticos, mediáticos, organizativos y desde luego económicos. La necesidad pragmática ha hecho que los coordinadores evolucionen hacia la centralización de todos estos aspectos de importancia creciente en los grandes hospitales y para los que de otra forma no es fácil que los gerentes hallen soluciones adecuadas.
La necesidad de gestionar eficientemente los importantes recursos que es preciso dedicar a estas terapéuticas, que se haga de forma coordinada con lo realizado en otros centros y de acuerdo con las directrices de la ONT , ha creado la necesidad de que estos profesionales vayan asumiendo nuevas responsabilidades de gestión.
Profesionales de referencia
Los coordinadores se han convertido en España a lo largo de los últimos años en el referente obligado de gestores, profesionales sanitarios, periodistas y población general a la hora de abordar los múltiples aspectos que los trasplantes plantean en el día a día.
Ya no es posible gestionar de una forma eficiente la obtención y trasplante de órganos y tejidos sin un enfoque específico llevado a cabo por personas especialmente preparadas para ello.
Este es un concepto fundamental que además va a ser tanto más cierto en el futuro, dado dentro de unas décadas hasta un 50% de las intervenciones quirúrgicas que se lleven a cabo en un gran hospital estarán relacionados con los trasplantes de órganos, tejidos o células. Los hospitales y las administraciones sanitarias en general deben proveerse de las personas y las herramientas de gestión necesarias para afrontar con las mayores garantías esta realidad actual y estos retos futuros.