El inicio de la ONT

El antiguo Hospital del Rey de enfermedades infecciosas, fue el lugar elegido para que allí quedase instaurada la Organización Nacional de Trasplantes. El edificio, un soleado local de unos 600m2, con una vistosa placa de ladrillo en la que se leía “ORGANIZACIÓN NACIONAL DE TRASPLANTES”, y que luego durante años sería ampliamente fotografiada. En el interior del edificio, el Dr. Matesanz y dos secretarias. Porque toda la ONT eran simplemente tres personas.

Quedaban un gran número de asuntos pendientes por resolver. El problema fundamental era la escasez de donantes. Y esa conquista pasaba por el trabajo con espíritu positivo, desarrollando al máximo lo poco que se tenía y englobando a la mayor cantidad de profesionales posibles en un sistema organizativo que no existía y debía engendrarse con toda celeridad.

Pronto el mero hecho de saber que algo se estaba moviendo en el mundo de los trasplantes, despertó enormes expectativas en sus destinatarios. Los enfermos y las asociaciones que los representaban tendrían a quien contarle sus problemáticas. Paralelamente, fueron sumándose coordinadores autonómicos al nuevo proyecto.

También la prensa comenzó a significar el potente aliado que luego siempre fue en el desarrollo de la ONT. Su efecto multiplicador del mensaje primordial tuvo un potencial enorme para contribuir a crear un sistema organizativo que había partido de la nada.