Primer trasplante cardiaco

Jesus. Dit gant werk ! ¡Jesús, esto va a funcionar!

Era la exclamación de sorpresa del propio cirujano. Dicha en afrikaans, la frase resonó como un grito de victoria, mientras inclinado sobre el tórax abierto del paciente, un cirujano de 45 años, Christiaan Neethling Barnard, miraba con incredulidad cómo latía el corazón que acaba de implantar. El escenario, un quirófano del hospital Groote Schurr de Ciudad de El Cabo, en Sudáfrica. El receptor, un comerciante de ultramarinos de 54 años llamado Louis Washkansky. La fecha, el domingo 3 de diciembre de 1967 a las 5h y 52 minutos.